Nemesio Sangrador Bernáldez

Hijo de Andrés y Juliana, hermano de Domingo, nace el 19 de diciembre de 1879, nueve años después que él. Como Domingo, también se formó en la escuela de Viniegra de Abajo, en el seno de la misma familia y en el ambiente de la localidad. Emigró a Argentina, a los 11 años, muy probablemente reclamado por Domingo, que se encontraba unos años antes en Buenos Aires y tal vez, con casa comercial propia.

En la relación de direcciones de 1912 de la Junta Directiva de Viniegra de Abajo, figuraba con casa en París, en 62 Rue Hauteville. Para esas fechas ya formaba parte, como socio, de la casa comercial “Sangrador, González, Echegaray. Importadores, Mercería, Tejidos y Novedades. Administración  de Propiedades”, por lo que su hermano Domingo, cuando actúa como benefactor de Viniegra lo hace también en nombre de Nemesio, e incluso del otro socio González Echegaray, pues éstos fueron también benefactores de Viniegra de Abajo, y a su vez Domingo y Nemesio lo fueron de Betanzos, de donde eran los hermanos González.

Contrajo matrimonio el día 29 de diciembre de 1919, con Claudia Mendizábal, hija de Víctor Mendizábal, natural de Villafranca de Oria, hoy Ordicia (Guipúzcoa). Pocos días después de la boda, en enero de 1920, el nuevo matrimonio, en viaje de novios van a Viniegra, a conocer a la familia de Nemesio, continuando después viaje a Argentina. En junio del mismo año regresaron de nuevo a San Sebastián y de ahí a Viniegra, embarcando más tarde para Argentina. Al año siguiente,  en  1921, vuelven a Viniegra a pasar la Nochevieja y Reyes con su anciana madre Juliana Bernáldez, procedentes de San Sebastián, a donde regresaron pocos días después, y fueron despedidos con cariño por el vecindario de Viniegra.

En agosto de 1922 se encontraba el matrimonio, de nuevo en Viniegra, de donde regresaron a San Sebastián, y en diciembre de este mismo año vuelven de nuevo a Viniegra, con sus hermanos políticos, Nicolás Vizcarrondo y su esposa Virgilia Mendizábal, que tal vez fueron para que Nicolás, como ingeniero de Caminos, recogiese datos para redactar el proyecto de traída de agua corriente y alcantarillado a la localidad, como ya habían manifestado su deseo los viniegreses en la reunión que tuvo lugar en el Ayuntamiento en el mes de agosto de 1919, con la presencia de su hermano Domingo. Ahora, quien retomaba la iniciativa para la traída de aguas era Claudia Mendizábal, que además, prestó su ayuda económica y técnica con la colaboración de su cuñado. Esta visita pudo estar también relacionada con las obras de la casa que se estaba construyendo Nemesio, en Viniegra, y que se concluyó en agosto de 1924.

En noviembre de ese mismo año, 1924, El Najerilla daba la noticia de que el Ayuntamiento, siguiendo la iniciativa de Claudia Mendizábal, pensó que el agua para su conducción a las viviendas de Viniegra, se podía captar del arroyo Porrecia y a esos efectos solicitó del Inspector provincial de Sanidad, el análisis de las mismas para saber si eran adecuadas, y si así fuera, contar con un dato importante para hacer realidad tal iniciativa.

El 27 de septiembre de 1925, Claudia Mendizábal, da a luz en San Sebastián, a su primera hija, Maribel. En diciembre del mismo año Nemesio embarca para Barcelona y su hermano Domingo para Génova. El 28 de agosto de 1925, antes de emprender viaje de regreso a España, Nemesio y Domingo Sangrador habían ingresado, cada uno de los mismos, en Buenos Aires, dos mil pesetas para crear el Casino de Viniegra de Abajo. Nemesio regresa a Viniegra de Abajo con su familia, acompañados de sus suegros Víctor Mendizábal y Catalina Coyos e hija y esposo de ésta, ingeniero de la diputación de Guipúzcoa Sr. Vizcarrondo, que permanece varios días en Viniegra de Abajo. Nemesio, junto con su cuñado y acompañados del alcalde, toman datos de varios manantiales, para dotar de agua corriente y alcantarillado a la villa. En septiembre, Nemesio regresa con su familia a San Sebastián.

Con los datos recogidos Vizcarrondo redactó el Proyecto de traída de aguas y saneamiento que Donato Montalvo, Secretario del Ayuntamiento, acompañado de una comisión de la villa, presentó al Gobernador Civil de la provincia, en diciembre de 1926. Este, después de oír a la comisión, tuvo frases de elogio para los hijos de Viniegra, ofreció ayuda para la realización de las obras, y aceptó la invitación que se le hizo para presidir, en su día, su inauguración. Después, en distintos momentos, Vizcarrondo viajó a Viniegra de Abajo para supervisar las obras, que se concluyeron en septiembre de 1929, y se inauguraron al final de este mes, con toda solemnidad, concurriendo al acto, las autoridades municipales y provinciales, a las que se había invitado. Nemesio, según consta en la memoria Balance de 1930, costeó la instalación del agua corriente a las casas de cinco vecinos necesitados de ayuda.

El proyecto y bases que había de regir para administración y conservación de la red de traída de aguas y alcantarillado, suscrito por el Ayuntamiento y la Asociación Protectora, se aprobó con fecha 5 de septiembre de 1929, y se incluyó en la memoria y Balance de la Asociación correspondiente a 1930. En el mismo se establecía el que de los ingresos que produjese el servicio de aguas con las cuotas fijadas para cada casa, según su categoría, una vez pagados los gastos que anualmente ocasionase, el Ayuntamiento abonaría, en forma de subvención a la Asociación Protectora, el 50% para reintegro del préstamo de 20.000 pesetas hecho por la Asociación para los gastos de ejecución del Proyecto. Terminado el pago de las 20.000 pesetas prestadas por la Asociación, el Ayuntamiento continuaría entregando a la Asociación el 50% de los ingresos, siendo así mismo de cuenta de ambos los gastos que estas obras ocasionasen por partes iguales.

En julio de 1932, el día del Carmen, después de la solemne misa que anualmente celebraba la Asociación Protectora de Viniegra de Abajo, en favor de sus benefactores, el numeroso público admiró el bonito pergamino que los hijos de esta villa, residentes en Buenos Aires habían enviado dedicado a Claudia Mendizábal de Sangrador como agradecimiento a su iniciativa y valiosa cooperación en la obra de traída de aguas y alcantarillado, servicio que, en aquellos años, no tenían aún algunas capitales de provincia. En la crónica de Agosto de este año, el Najerilla incluía bajo el título “La obra de Nemesio”, la poesía de Pancho, en la que se relataba la merienda de la huerta, que se hizo en casa de Sofía, como terminación de las obras de su casa. Este año llegó también a Viniegra, procedente de Buenos Aires, Víctor Mendizábal, que hizo un donativo para plantar árboles en el paraje la vega de Camposusano, para lo que, en febrero de 1933 se estaban abriendo los correspondientes hoyos.

Todos los años, Nemesio y familia, pasaban las vacaciones de verano en Viniegra de Abajo. Pero en enero de 1933 se encontraban, además, ocasionalmente, en Viniegra con sus hermanos, el ingeniero D. Nicolás Vizcarrondo y familia, al objeto de tomar medidas para redactar el proyecto de la ampliación de la casa, que preveían estuviese acabada para las fiestas de Santiago de ese mismo año. En 1934 se terminan los últimos detalles de la ampliación de la casa y en los dos años siguentes se amplia y acomoda el jardin y la huerta.

El espacio para recreo dentro del jardín y huerta estaba distribuido en tres partes. La primera el jardín, del que, según El Najerilla, estaba encargado José Luis Orueta, botánico, por cuyo motivo visita Viniegra con frecuencia, que después se casó con Milagros Villar. A sus órdenes estaba el jardinero de Villamediana Isaac Ascacibar. Entre los árboles que más destacaban eran los magnolios, tilos, tejos, fresnos, ciprés de Monterrey, perales enanos del país y extranjeros y unos cientos de trepadores y cordones de caminos. A continuación del jardín se encontraba la pradera, donde se pasaban las mañanas, y las tardes, y era lugar de recepción. Separada del jardín por un gran seto de laurel real, y al final, separada de la huerta, por un muro. A la izquierda del jardín había un cobertizo, un cenador y un pequeño almacén, con el grupo electrógeno para la iluminación de toda la casa, ya que la luz que generaba la Electra Río Frío era mortecina. Para la instalación del grupo electrógeno se había trasladado, en agosto David Ferrer, electricista de la casa “J. Otero” de San Sebastián.

Nemesio deja Viniegra pocos días después del comienzo de la Guerra Civil. Tuvo que salir huyendo, porque su vida corría peligro, ya que era conocido, según alguno de sus familiares, por sus convicciones republicanas. Vuelve a París, donde, desde hace varios años tenía su casa de dos plantas, en la Avenida Marceau, 32, de la que era propietario, y en la que había, y hay, varias embajadas, entre ellas la de España. El Najerilla, en enero de 1938, daba la noticia de su muerte en París, y añadía que Nemesio Sangrador era “estimadísimo en ésta y en toda la comarca”. Por su eterno descanso tuvieron lugar, en la iglesia de Viniegra de Abajo, funerales que concelebraron el párroco de Viniegra y los de otras tres localidades próximas, los días, 21, 23 y 24 del mismo mes de enero, a los que asistió numerosísimo público. Su fallecimiento parece que fue debido a un problema originado por la anestesia en el curso de una operación quirúrgica. Su muerte inesperada causó un gran dolor y pesar en la familia. Claudia Mendizábal, cuando los alemanes invaden Francia, se vuelve a Argentina, donde permanece hasta el final de la segunda Guerra Mundial, salvo algún viaje esporádico a España, después de terminada la Guerra Civil española.

Claudia continuó después de la guerra su labor de mecenazgo y sufragó, en gran parte, los gastos de la carrera de medicina a un hijo del pueblo, muy inteligente, de padres humildes, de nombre Florencio Chicote.

En la Asamblea ordinaria de la Asociación de 15 de agosto de 1934, Nemesio había presentado una moción para la construcción de un lavadero moderno, que ya se había previsto en 1920, que fue acogida con entusiasmo por todos, por considerar que era una obra necesaria, por el deplorable estado en que se encontraban los existentes. Las obras se fueron demorando, a causa de la Guerra Civil y las circunstancias que siguieron a ésta. Poco después de acabada la guerra, con motivo de rendir un homenaje a Nemesio, se vuelve a retomar la construcción del lavadero. Se acuerda construirlo, y darle su nombre, así como a la calle en la que se iba a emplazar, que era la del Caño, desde la fuente a la fragua. Su construcción se demoró unos años más, como ya se ha expuesto, y sus obras se acabaron en febrero de 1945.

En abril de 1947 El Najerilla daba la noticia de que la señorita Maribel Sangrador Mendizábal, hija mayor de Nemesio, había donado al cementerio 44 cipreses, que se plantaron con las indicaciones del jardinero Isaac, de Villamediana. Son los cipreses que se conservan en el nuevo cementerio. El día 28 de julio de 1947 llega a Viniegra la familia de Víctor Mendizábal de San Sebastián, y se reanudan, sus vacaciones en Viniegra de Abajo. En abril de 1950, como en años anteriores, Claudia Mendizábal, hizo un importante donativo en dinero entre la clase humilde del pueblo. Tres años más tarde se estaba llevando a cabo una importante reforma en su casa, que visitó su hija Maribel para ver el estado de las obras de cubrición de la terraza y tejado.

En agosto de 1954, con motivo de la muerte de Domingo ese mismo año, el Ayuntamiento, por unanimidad, acuerda poner en el salón de sesiones el retrato de Nemesio, al mismo tiempo que el de su hermano Domingo, junto a los ya instalados anteriormente de Elías Romero Laguardia y Venancio Moreno Moreno. Nemesio había sido expedientado a raíz de la Guerra Civil (según su sobrinonieto Julio Alarcia se le acusaba (es un rumor) de que había ofrecido dinero para una merienda a los votantes de izquierda que hubiese en el pueblo). Se le absuelve porque declaran a su favor el alcalde, el párroco, la falange y los vecinos del pueblo.

En octubre de 1957, El Najerilla daba la noticia del fallecimiento, en San Sebastián de D. Víctor Mendizábal, “cuyo fallecimiento ha sido muy sentido por haber contribuido dicho señor al embellecimiento de Viniegra.

La familia de Víctor Mendizábal sin ser naturales de aquí, formó proyectos que, de no hacerlos fracasar circunstancias adversas, hubieran cambiado por completo el rumbo de nuestro pueblo”. Dedicaron gran parte de sus recursos a la filantropía, en Guipúzcoa y en Viniegra de Abajo. A decir de Florian Salas, tenían muy avanzado un proyecto industrial para nuestro municipio, probablemente una fábrica de muebles, que hubiera resuelto el problema del empleo en la zona.

En la iglesia de Viniegra había un banco preferente, con placa que rezaba “Reservado para la familia Sangrador”. Seguramente en agradecimiento a la labor de la familia por el pueblo y por las donaciones a la iglesia y al cementerio.

Con el mayor agradecimiento al Dr. Miguel Zapater Cornejo, cuyo estudio de investigación sobre la Asociación Protectora de Viniegra de Abajo ha sido el germen de esta inicativa.

Fuentes documentales:

  • Miguel Zapater Cornejo – Miembro de la Sociedad Española de Historia de la Educación. IER.
  • Revista el Najerilla.
  • Balance y memorias de la Asociación Protectora de Viniegra de Abajo.

Instituto de Estudios Riojanos.